domingo, 16 de febrero de 2025

Sentada

Sentada, en el parque, mientras exhalo uno de mis muchos intentos de vivir, veo pasar ante mi, las oportunidades que tengo de seguir.

Los chavales juegan en los parques, coches cada vez más novedosos deslumbran con la ferocidad de sus motores, los civiles arrojan sus despojos en los contenedores pertinentes, las luces rodean mi oscuro aura a la vez que permiten mi visión en la penumbra. 

La vegetación, los árboles, acercan sus raíces a mi sanación, me hablan, quieren que les quiera y les sienta cerca, me abrazan, me susurran.

Sola, ante un ser que en su florecer ciega a los desfallecidos, dejo caer mi presencia sobre un banco rojizo y magullado, buscando respuesta.

Respuestas que no encuentro.

La brisa otoñal que en pleno febrero congelan mis extremidades, refresca mi mente, me besa suavemente y me hacen sentir digna de vivir el presente.

Sola, como los solitarios monigotes de las señales de civiles en paso de cebra, me dejo despojar ante las raíces que me envuelven, espero que ellas me den la respuesta, o al menos, me hagan ver cómo salir de esta tormenta.

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