Desorientada en el tiempo, dejo brotar de mis dedos la agresiva y a la vez suave gravedad de mis actos.
De entre ellos mi apariencia física ha sido fruto, blanquecino de los ojos atormentados y sequedad labial son parte de ello. A su vez, mi despiadada inquietud por poseer una rasta se apoderó de mi, igual pasó con la dilata.
Empecé a agrandar poco después de conocer a Juanito, eso sí, en aproximadamente dos semanas ya tenía la amplitud que en tantísimo tiempo había querido tener. La idea de la rasta obviamente vino después de conocer a Juanito, una rasta avatar, una rasta que enlace mi mundo con el real, ¿bonita metáfora, cierto?. Mis compis de piso (María y Salmita) dijeron de unirse a la idea pero días después solo fue María la atrevida.
Al principio su rasta era muy pequeña y estaba sueltecita, pero arreglándosela yo cada poco tiempo, ¡cada vez coge más forma!.
He conseguido en una Mercería un par de agujitas del 0.65 para arreglarme la mía (y si tengo más, las que tenga) y de paso, también se las arreglo a María.
Salmita dice que posiblemente en la próxima visitilla del rastis, se la hará. ¡¡Ojalá que así sea!!
En este viaje a Córdoba, los sentimientos y recuerdos están siendo muy intensos, casi más de lo "normal" incluso. Diría que por poro brotan cientos de recuerdos nublados por vaho.
Entre ellos la presencia de Juanito en mi vida, la felicidad que regala a los que le rodean. La vida le ha presentado situaciones complicadas, él las ha resuelto desde su educación y razonamiento. Aprendió, aprende y seguirá aprendiendo de la vida como la vida para él ha cambiado hasta ahora. Buscando cobijo en la sensillez de un alma efímera me halla y en su regodeo solo encuentra la desnudez de mi ópalo de fuego (1).
Miro la vegetación y pienso en mi tierra, mis animalitos, mis padres y familia, MI CASA.
Miro por la ventana y mientras la rapidez de mi primer plano me aturde, valoro la belleza de las encinas, pinos y arbustos que me cruzan la mirada.
Antes, mientras estaba en la estación de Puerto Real, el que cogería para el trasbordo en el Puerto De Santa María, vi a un chico alterado y agitado al final de la vía. Sinceramente lo primero que pensé fue: "está pasando una mala racha". Tras esa conversación agitada del chico al teléfono (creo que era con su parejea). Se levantó y con movimientos de vagancia fue a pedir dinero a los que serían pasajeros de mi tren.
Al principio pasó por mi lado y no me dirigió palabra, solo me miró. Fue poco después que se giró, me llamó y me pidió UN CIGARRO. Ese cigarro intrusivo que merodea por la mente de ese chaval, bien no le iba a hacer, ni bien le hará si lo acaba fumando porque otra persona, o él, lo consiga... ¿por qué a una joven adolescente pedirle un cigarro, si lo más seguro es que tenga calderilla para un paquete de chicles? Quizás mi apariencia le aturdió, quizás vio algo en mi que le comprendía.
Cada ratito que paso con los amigos, los conocidos, los compañeros de clase... gente que aparece en mi vida como estrella fugaz pero deja su rastro de fuego en mi corazoncito... lo disfruto, lo exprimo hasta el último momento, desgarrando de cada conversación el más mínimo detalle que me permita indagar en la lógica básica de una simple conversación de adolescentes.
El momento peli es extraordinario, sacamos entre todos los compis el giro más dramático y drástico que pudiera existir. Pensando en si quizás así "predecimos" la escena que se avecina. Hay pelis que incluso me meten en su mundo, un mundo paralelo. Solo hay que ver Nefarius: saca de ella todos los puntos de vista que puedas, no existe lo paranormal ni lo divino. La mente es DIOS.
Es increíble lo que llega a hacer la MENTE, lo poderosa que puede llegar a ser. Autocontrol, disfrute, confianza y amor propio.
"Les traigo amor"
- Juanito; Alias: "El rastis".



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