viernes, 27 de junio de 2025

✨️ Angue ✨️

 

En tu balcón, frente a la casa palacio con dibujos murales.

En tu balcón, lleno de besos y recuerdos fugaces pero eternos en recuerdo.

En tu balconcito, querido y bonito balconcito…

Desde el momento en que te vi sentada, en aquel banquito, en la parada San Severiano… supe que algo quería unirnos, quizás el destino. Cada palabra dicha, recuerdo vivido y experiencia sentida, ha vibrado en mi corazoncito que ahora, más que nunca, siento vivo.

Me gustaría que no quedara en pasajero este descubrimiento, tu descubrimiento. 

Chica sencilla, de ojos claros y pelo rizado, rubio como la paja en plena cosecha. Quisiera exprimir de tu mirar cada trocito de alma que me muestras junto a la cálida sonrisa con la que me iluminas día y noche.

De tu querer saco un hogar, un refugio en el que indagar cuando siento que todo sale mal. Recordaré esos momentos junto al mar y cada beso sentido en aquel lugar.

Saqué canción, a la vez que pasión por un amar sin condición, un querer que también va más allá de lo que otros pudieran imaginar. Ayer lo hablamos sentadas, mirando el más allá, qué más da lo que comparta de mí con los demás si de sobra sabes que lo que nos queremos no se puede comparar.

Igual no entiendas bien esta forma de querer, quizás en algún momento, en algún lugar, también lo puedas experimentar y ojalá sientas y recuerdes esto. Porque el amor solo se da y se recibe el mismo con el que haces vibrar a los demás.

Anoche quise decir: “Te quiero” pero no quería que me pudieras malinterpretar, porque entiendo que esas palabras a veces puedan encarcelar y dejar a otro lado el poder sentir por los demás.

Estaremos juntas hoy, y mañana quizás, pero escaso es el tiempo que nos queda por compartir juntas aunque el tenernos siento que va más allá de lo terrenal.

Mira las estrellas, cuando estés perdida, cuando sientas que la neura te invade, y sigue adelante, sigue con tu simpatía y sencillez porque con tu forma de Ser y de querer, vas a poder llegar a ser lo que te propongas e incluso sin quererlo lo vas a tener.

Semillitas que sembramos y cosechamos, que bien regadas como tu dulce Enelda, hacen que se mantengan en vilo las almas de aquellos a quien conoces. Ay ese cariñito que le tienes a esa hierbabuena y esa cosita bonita con la que la cuidas y hablas…

Solo añadir que mañana o pasado, aunque en piel no me sientas, el agua sigue fluyendo, las mariposas aleteando y las gaviotas acechando. La vida sigue pero, si tú quieres, siempre me tendrás a tu lado, querida.

                





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