Y como una daga en el costillar sus manos y mirada captaron mi atención.
Un martes, 30 de julio, mientras indagaba fruto del azar entre lives de humanos de perdido rumbo por redes sociales, me topé con ella. Luz que captó mi atención y me mantuvo estableciendo conversación hasta que, de manera infortuita, salí de su directo sin ser capaz de volver a encontrarla, la verdad, me fue algo triste y como que sentí que algo extrañaba en tan solo 30 seg que había dejado de verla... fue poco después que me llegó una notificación en la que, sin buscarlo ni esperarlo, Aguado me pedía solicitud de seguimiento y sí, ella era la lucecita que minutos antes me había tenido en vela y cuestionando su procedencia... amigas y el deporte que nos apasiona teníamos en común y fue lo que me hizo querer saber más de ella, aparte de su sonrisa, mirada y su estilo urbano que me tenía intrigada y queriendo saber de ella algo que ni yo era conciente que se venía por conocer...
Comenzó con un sígueme por insta y cuantro palabras cruzadas. Tras una semana conociéndonos intentamos organizar el ir a un festival juntas (Rabolagartija) en Alicante pero no pudo ser, coste, fue precipitado, distancia... pero, ¿quién lo iba a decir?, a día de hoy esperando estoy para verla en Madrid, un fin de semana inédito en el que tenemos planeado ver cine, teatro, dormir en un apartamento reservado e ir a un centro comercial enorme en el que hacer escalada juntas, ESCALADA... con el tiempo que llevo queriendo hacerla... y este fin de semana, con ELLA... cómo será, cómo ríe, cómo abraza, mira, besa... todo una incógnita y que mantiene mi pecho a flor de piel.
Despierto y lo primero que hago es ver si me ha escrito, si me ha mandado algún audio o foto... esa voz tan preciosa y dulce y ese tono agudo de voz que me hace esbozar una sonrisa en el rostro, necesito escucharla a mi lado: decir mi nombre, reir sin cuidado, perderse entre mimos y susurrarme al oído que hay algo en ella que también quiere quedarse conmigo.
Y sí, sigo a la espera por verte mientras videollamadas de horas ponen a 3 la batería del teléfono, teléfono que con tanto gusto como yo aguanta en pie hasta que los párpados caen rendidos esperando un nuevo día en el que poder disfrutar de su compañía virtual.
Gracias por aparecer en mi vida y que hasta día de hoy me hayas hecho sentir tan viva como me he sentido y me siento desde que coincidimos en aquel directo...
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